Servicios de IA implementados con criterio
Tu catálogo crece a 3x. Tu equipo humano no. La infraestructura cierra el gap sin contratar a nadie más, conectada de forma nativa a Shopify, WooCommerce, Klaviyo y tu ERP.
El ecommerce a 7-8 cifras acumula plugins que no se coordinan entre sí. Shopify, Klaviyo, Gorgias y el ERP resuelven tareas aisladas, pero el cliente recibe mensajes contradictorios y el AOV se estanca. La infraestructura de IA opera en una capa superior: lee catálogo, CRM y analítica a la vez, decide la acción correcta y la ejecuta en el canal adecuado, sin migraciones.
Estos son los cuellos de botella estructurales que frenan a las empresas de tu sector. No se resuelven contratando más, se resuelven con arquitectura.
Con 500 o 5.000 SKUs, nadie en el equipo puede mantener fichas vivas, cross-selling coherente ni recomendaciones por cohorte. El up-sell se deja a plugins genéricos y el AOV se queda plano mientras tu competencia empuja dynamic pricing.
Klaviyo dispara tres emails iguales a todo el mundo. El carrito abandonado real requiere segmentación por intención, histórico y margen de producto. Sin esa capa, pierdes entre un 15% y un 30% de la conversión recuperable.
Gorgias, Zendesk o Intercom reciben las mismas preguntas por décima vez al día. Estado del pedido, tallas, devoluciones, disponibilidad. El equipo de soporte se quema resolviendo lo mismo mientras los tickets complejos se retrasan.
AOV de ayer, conversion rate de la semana pasada, ROAS del informe mensual. El director de ecommerce toma decisiones con datos viejos mientras la campaña ya está rota en directo.
Infraestructura de IA configurada para tu sector. No es un plugin ni un SaaS. Es un sistema instalado dentro de tu empresa.
Generación automática de fichas, copies, alt-texts, metadatos SEO y traducciones multi-idioma integrada en Shopify o WooCommerce. Cada SKU nuevo entra al catálogo con contenido publicable en minutos, no en días.
Carrito abandonado, winback, segunda compra y nurturing de bajas disparados desde Klaviyo u Omnisend con criterio por cohorte, margen y comportamiento histórico. Secuencias que se ajustan solas según el tipo de producto y el patrón de compra.
Agentes conectados a Gorgias, Zendesk o Intercom que resuelven estado del pedido, devoluciones, tallas y disponibilidad con contexto completo de la cuenta. Escalado a humano solo cuando el caso requiere criterio real.
Capa sobre Nosto, Clerk.io, LimeSpot o Octane AI que prioriza recomendaciones por margen, rotación y comportamiento. Dynamic pricing dentro de reglas definidas por tu equipo de category management.
AOV, conversion rate, ROAS por canal, stock crítico, LTV por cohorte y alertas de incidencia consolidadas. El director de ecommerce pregunta al panel en lenguaje natural, sin abrir diez dashboards.
Un ecommerce que multiplica catálogo y canales sin ampliar plantilla. AOV sube, carrito abandonado se recupera con criterio y el equipo humano se centra en relación con proveedores, mix y campañas grandes.
Tres fases claras. Desde el diagnóstico hasta que el sistema opera en producción y el equipo supervisa.
Analizamos Shopify o WooCommerce, Klaviyo u Omnisend, Gorgias o Zendesk, tu ERP y tu motor de recomendación. Identificamos dónde el catálogo bloquea crecimiento, dónde se escapa AOV y qué partes del soporte consumen horas repetitivas.
Conectamos la infraestructura vía API a las piezas críticas. No sustituimos nada. Los primeros departamentos entran en producción en las primeras semanas. Contenido, ventas y soporte pasan a ejecutarse con supervisión mínima del equipo humano.
Cada mes ajustamos prompts, reglas de segmentación y flujos de recuperación según conversion rate, AOV, churn y LTV reales. El sistema se afila con los datos propios de tu tienda, no con benchmarks genéricos.
La infraestructura de IA que instalamos en tu empresa, coordinada por un CEO de IA que reporta al founder vía Telegram.
Empresas que ya tienen infraestructura de IA instalada. Cuellos de botella documentados y resultados concretos.
La captación dejó de depender de tocar pujas a mano cada semana. De ROAS 1.8 a 17 en doce semanas con el mismo presupuesto de paid media.
Onboarding de cliente nuevo que antes requería 3 semanas y 3 personas. El sistema ejecuta el 95% del proceso y deja a 1 persona supervisando outputs.
La infraestructura cruza histórico de compra, margen y comportamiento on-site para decidir qué cross-sell y up-sell tiene sentido para cada cliente en cada momento. A diferencia de un plugin de recomendación, tiene contexto del carrito abandonado, del último email abierto y del stock real. El AOV sube entre un 10% y un 25% en las primeras semanas, dependiendo del mix de catálogo y la segmentación previa.
Sí. Conexión por API en ambos casos, sin migraciones ni reemplazos de theme. En Shopify funciona sobre la capa de apps estándar, en WooCommerce sobre los hooks del propio WordPress. Integraciones habituales con Klaviyo, Omnisend, Gorgias, Zendesk, Nosto, Clerk.io y Odoo. Si tu stack es distinto, se conecta si expone API, que suele ser lo normal.
El criterio lo defines tú. La infraestructura respeta las reglas de tu equipo de category management: qué márgenes priorizar, qué productos no recomendar juntos, qué stock no tocar. Dentro de esas reglas, la IA optimiza por probabilidad de conversión y margen esperado. No es una caja negra, es un motor con reglas auditables.
El sistema dispara la primera secuencia en minutos, con contenido personalizado al producto, al histórico del cliente y a su canal preferido. Si el cliente ha abierto un ticket de soporte en las últimas dos horas, el mensaje se pausa para evitar fricción. Esa coordinación entre soporte, email y on-site es justo lo que un plugin aislado no puede hacer.
Sí. Las reglas de pricing, descuentos máximos, exclusiones por campaña y condiciones especiales se configuran en la infraestructura como constraints duros. La IA no puede saltárselas. Si quieres que nunca ofrezca más del 15% en una categoría, nunca lo hace. La política comercial sigue siendo de tu equipo, la ejecución se automatiza.
No. Se reemplaza el trabajo repetitivo que consume horas sin generar margen. El equipo humano se centra en relación con proveedores, negociación de compra, mix de catálogo, campañas grandes y decisiones estratégicas. Esa es justo la capa que un ecommerce mediano no puede contratar a más gente porque no hay talento disponible al precio correcto.
Cada acción queda registrada. Cada email enviado, cada recomendación servida, cada ticket resuelto autónomamente. El director de ecommerce puede preguntar al panel en lenguaje natural por qué se tomó una decisión concreta, con el contexto que la IA tenía en ese momento. Auditoría completa, sin reescritura manual de logs.
Los cuellos de botella operativos más comunes que se atacan con infraestructura de IA.
Contratar no es la única palanca. A veces es la más cara y la más lenta. Instalamos la infraestructura que absorbe capacidad operativa sin sumar nómina nueva cada vez que el negocio crece.
El contenido no se publica por falta de ideas. Se publica por falta de sistema. Instalamos una operación editorial que sigue funcionando cuando el humano que suele empujar tiene fuego operativo.
Tu equipo más caro está haciendo trabajo de becario. Seis pasos de cuarenta segundos, cien veces al día. No cambies a quién tienes. Cambia lo que ejecutan.
Si preguntas para enterarte, tu visibilidad es un cuello de botella. Instalamos una capa donde el estado del negocio existe mientras el trabajo ocurre, no cuando alguien lo reconstruye el viernes.
Presupuesto DelegIA
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